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EN NOMBRE DEL ENCUESTADOR TIENE QUE IR: FLORENCIA BECERRA

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Publicado por en 19 de noviembre de 2012 en Escuela, Opinión

 

Discurso para el acto escolar del Día de la Tradición

Este es el discurso para el día de la Tradición que escribí (con ayuda de Florencia Becerra) para ser leído en el acto de mañana en la escuela. Hago esta aclaración para que se entienda un poco más el contenido del mismo.

Señora Directora, Vicedirectora, colegas docentes, no docentes y alumnos:

Hoy se conmemora  el natalicio de José Hernández, autor de la obra Martín Fierro.

Pero este día no es para recordar simplemente a un escritor, ni simplemente a su obra. Sino a la tradición. Tradición no es una palabra que nos suene rara, ni distante, ni ajena. Seguramente la usamos varias veces. Pero sin embargo ¿sabemos lo que es la tradición? Si como respuesta pensaron: el gaucho, el folklore, la china con trenzas, el mate y demás…se quedaron cortos.

La tradición es la manera que tenemos de comprender el mundo, nuestro mundo y todo lo que pasa en él. La tradición determina nuestros planteamientos, prejuicios, conceptos, comportamientos y costumbres, porque lo dicho por la tradición tiene autoridad anónima.

Algo propio de todas las personas del mundo es que estamos ubicados en la historia: todos nacimos y vivimos en determinado lugar y en una determinada época, y estos factores influyen, nos guste o no, en nuestra manera de ver el mundo, nuestro mundo y todo lo que pasa en él; es decir, se comprende desde y dentro de determinado contexto. Todos los argentinos por pertenecer a la misma historia, pertenecemos la misma tradición. Porque compartimos una historia, compartimos una tradición.

La tradición no es algo que está ahí, enfrente. Sino que es parte de nosotros, somos nosotros. Conocerla, es conocernos. Tenemos que “dejarnos hablar” por ella, escuchar qué tiene que decirnos. Comprender, comprendernos es preguntarle a la tradición, es encontrar el sentido que tiene más allá de ella misma, es decir, qué sentido tiene más allá del gaucho, del folklore, de la china con trenzas, del mate y demás

Entonces, recordar a Hernández y a su obra máxima, es hablar de la tradición. Porque el Martín Fierro es una obra que nos habla de las preguntas fundamentales y más profundas: habla de la vida, la muerte, la libertad, la justicia, la lealtad, la traición, habla de la historia de un hombre y de la historia de un pueblo… Si logramos entender qué quiere decir todo eso hoy, qué tiene que ver todo eso con nosotros; si logramos fundir ese horizonte del pasado que nos habla y el horizonte del presente que escucha y pregunta, entonces, habremos logrado comprendernos como pueblo, porque nos habremos comprendido a nosotros mismos.

Desde esta perspectiva se nota la importancia de la educación: formarnos para seguir contribuyendo con este país que heredamos. El error que muchas veces cometemos es pensar que Argentina siempre fue así y no, pasamos épocas buenas y malas. Por eso es importante aprender, formarse, cultivarse uno mismo como persona… y eso es un deber, nosotros tenemos la posibilidad de asistir gratuitamente a una escuela. Que le faltan cosas? Seguro. Que no es del todo como nos gustaría? Seguro. Pero es la escuela que heredamos y que tenemos que seguir construyendo. Si los diez, cinco o dos años que estuvimos en la escuela simplemente pasamos por ella, sin haber puesto nuestro ladrillo creo que estuvimos perdiendo el tiempo. En la escuela aprendemos cosas que nos sirven para la vida:

Yo nunca tuve otra escuela

Que una vida desgraciada-

No extrañen si en la jugada

Alguna vez me equivoco-

Pues ha de saber muy poco

Aquél que no aprendió nada.

Pero no se piensen que en la escuela venimos solamente a aprender. También hay que venir a divertirse, a compartir, a crecer junto con los demás (y esto se aplica también para los profesores, no se crean que a nosotros nos gusta venir a aburrirnos). Por eso, hay que aprender muchas cosas y, además, aprender a ser buenos:

Hay hombres que de su cencia

Tienen la cabeza llena;

Hay sabios de todas  menas,

Mas digo sin ser muy ducho:

Es mejor que aprender mucho

El aprender cosas buenas.

Y tal vez ocurra que ahora estén pensando: “Si, pero no me gusta venir  a la escuela, es difícil, me canso haciendo las tareas” y muchas cosas más. Pero les cuento algo –y si no me creen pregúntenle a algún mayor-: en la vida pocas veces nos regalan cosas. Y, segundo, es bueno que aquello que uno logra sea con el propio esfuerzo, porque sólo así el placer es mayor. Piensen en el fútbol, a mi no me gustaría salir campeón porque me regalaron un penal.

El trabajar es la ley

Porque es preciso alquirir-

No se expongan a sufrir

Una triste situación-

Sangra mucho el corazón

Del que tiene que pedir.

Antes les decía que además de aprender venimos a relacionarnos con los demás: con los compañeros, con los profesores, celadores, directivos… con todos los que de alguna u otra manera tienen que ver con la escuela. Sería muy lindo que todos tratemos de tirar “este carro” para el mismo lado y me parece que ese lado es ayudarlos a ustedes a que puedan formarse como personas, que puedan desarrollar todas las capacidades, que son muchísimas, –aunque las traten de esconder, se les nota-. Pero no podemos tirar el carro para el mismo lado si muchas veces no podemos ni hablarnos, nos llevamos mal entre nosotros o con los chicos del otro curso, o del otro turno e, incluso, con los de otra escuela.

Los hermanos sean unidos,

Porque ésa es la ley primera.

Tengan unión verdadera

En cualquier tiempo que sea-

Porque si entre ellos pelean

Los devoran los de ajuera.

La escuela tiene que ayudarnos a que podamos conocer más, el que más conoce es el que más disfruta, el que más goza. Sería muy bueno -y no es un sueño, esto no es imposible- que disfrutemos cuando aprendemos cosas nuevas y que también lo hagamos cuando compartimos con los demás. Porque si disfrutamos lo que estamos haciendo en este momento nos vamos a dar cuenta que estamos aprovechando nuestro tiempo, que no lo estamos desperdiciando en cosas que no tienen sentido. Porque la mejor forma de vivir es siendo consciente de lo que elegimos o no hacer. Eso no tiene precio. Poder hacernos cargo de nuestra vida no es otra cosa que saber qué queremos y por qué lo queremos. Sólo así vamos a tener menos chances de que los demás nos mientan, manipulen, nos lleven por la suya.

Procuren de no perder

Ni el tiempo ni la vergüenza-

Como todo hombre que piensa

Proceder siempre con juicio-

Y sepan que ningún vicio

Acaba donde comienza.

 Por último: hagamos un esfuerzo por no olvidar quiénes somos ni de dónde venimos porque sólo así vamos a poder saber, de verdad, hacia dónde vamos. No busquemos ser ni como otras personas ni como otras escuelas, ni como otros países. Nosotros somos lo que somos y a partir de eso tenemos que mejorar.

Estas cosas y otras muchas,

Medité en mis soledades-

Sepan que no hay falsedades

Ni error en estos consejos-

Es de la boca del viejo

De ande salen las verdades.

Gracias.

 
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Publicado por en 8 de noviembre de 2012 en Discurso, Escuela

 

Nativos digitales y docencia (brevísima reflexión, más bien un cable a tierra)

La frase: “Los alumnos son nativos digitales mientras los docentes no” entraña la idea de que el docente es viejo por definición. Yo soy docente.

Cuando nací, en casa había una Atari y, casi podría apostarlo, una Comodore 64. A los 4 ó 5 años (tal vez a los 3) ya sabía que poniendo “cd juegos” entraba a la raíz de juegos y que poniendo “cd…” iba saliendo de las diferentes “carpetas”.

A los 15 años tuve internet, conexión dial up (esa del tuuuniiiiing tuuningg briiiiiiiiippp biyú biyú…), usaba el IRC o el ICQ (gloria eterna al Ai sic iu). Cuando hoy veo la invasión de “memes” u otros chistes gráficos lamento que ya no exista “Planeta Yerba” o “Mundo Yerba”.

Jamás tuve mail en Yahoo.

A partir del año 2004 me propuse aprender algunos rudimentos del Photoshop, de la edición de videos y la edición de páginas webs (arranqué con Dreamweaver pero me costó mucho y lo abandoné), hasta que encontré Blogger y arranqué con un blog. Para editar el html busqué tutoriales y aprendí algunas cositas.

Me costó mucho, me pasé horas y más horas leyendo páginas y viendo videos en Youtube hasta que aprendí… cosas muy básicas, pero que hoy me son útiles.

Soy docente y me molesta muchísimo la idea de que “Todos los docentes, por definición, no saben usar una computadora”, “Ser docente no es otra cosa que no saber nada de tecnología”… Obvio que hay un montón de cosas que no sé, que me faltan por aprender y por eso sigo en la búsqueda, sigo en el camino (actualmente estoy haciendo dos capacitaciones sobre Educación y TIC´s).

Soy un nativo digital que trabaja en la docencia. Y me está cansando un poco la idea de que los docentes estamos alejados de la tecnología porque eso es pensar en docentes que nacieron hace 40 ó 50 años -donde tener una computadora en casa era imposible-. Espero el momento en que muchos se den cuenta que muchísimos docentes nacimos en la era digital.

 
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Publicado por en 31 de octubre de 2012 en Escuela, Opinión, Sociedad, Trabajo

 

A qué estamos formando?

Dedicado a mi Fernando Olivera, gracias por traumarme con estas ideas.

Hoy fui a tomar exámenes a una escuela y, como casi siempre, surgió una charla más que interesante con las profesoras que constituían el tribunal.

Una de ellas, profesora de Física, nos contaba que una psicopedagoga le llamó la atención puesto que proyectó un video que no era acorde a sus alumnos, que los dejó angustiados, tristes y que esta actitud es una irresponsabilidad de la docente, puesto que sus alumnos todavía son muy chicos como para ver semejante mensaje (son alumnos del 3° año de la secundaria, 14-15 años aproximadamente).

El video en cuestión era este:

 
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Publicado por en 27 de abril de 2012 en Escuela

 

Para qué tanto esfuerzo?

Hace 2 semanas (14 días) les pedí a mis alumnos (los mismos que me propusieron que me baje del colectivo si me molesta la cumbia) que lleven hoy sus netbooks (las que les da Conectar Igualdad para que tengan una mejor experiencia educativa).
Resulta que yo me quedé anoche hasta las 4 de la mañana preparando mi clase (armé un pdf  con texto e imagen) para darla el día de hoy.

Llego al curso y lo primero que hago es buscar el pendrive para pasarles el trabajo (no lo hago por la red porque en la escuela robaron los routers), les digo que saquen sus netbooks así se las paso pero, para mi sorpresa, de un total de 14 alumnos sólo 1 la llevó. ¿Por qué? Porque los otros “se les rompió” (en un caso a uno se le cayó de la mesa porque un compañero empujó a otro y tumbaron la net), a otro se le cayó agua arriba, a otra se le rompió el cargador, etc. etc. etc.

En definitiva: el pedido que les hice hace 14 días (y que se los recordé 4 clases) de que trajesen las netbooks a clase para que veamos un material (que estuve hasta las 4 de la mañana haciendo) quedó en la nada.
¿Qué hice con los 70 minutos que me quedaban de clase? Magia! Tuve que ingeniarme para sacar un tema.

Ahora me pregunto: ¿Vale la pena hacer mucho esfuerzo por alguien que no se lo merece?

Ah, por si a alguien le interesa saber cuál es el objeto de la lógica, les dejo el PDF.

 
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Publicado por en 27 de abril de 2012 en Escuela